
¿Para qué guardar todas mis esperanzas hasta que algo se quiebra dentro mío? Me pierdo en mis propias calles, en mi propia noche, buscando algo parecido al amor. Sin fin. Nada de mitades... nada de “se terminó”. No hay necesidad si es capricho del destino, o de uno mismo, no hay necesidad de olvidarse. Entre este mutuo acuerdo hay un solo lenguaje, que es una mezcla de olvido y de jugar a las escondidas.
¿Pariremos demonios o ángeles? ¿Seres perfectos o imperfectos? Basta de sufrimiento.
De una vez por todas hay que separar el sol de la luna, el día de la noche, el hielo del fuego, empezar a caer, y desear que alguien nos espere abajo, para sostenernos en el impacto, como un buen amante.
¿Cómo es posible que me entiendas si no oíste la música que desprenden mis poros, si tu alma es tan distinta a la mía?
Vuelvo a cerrar los ojos como tantas otras veces, queriendo aparecer de pronto dentro de mis propias visiones. Que todo sea real, que pueda necesitarte, escribirte, pronunciarte, llorarte, amarte, olerte, degustarte, pensarte, exprimirte.
No importa si viejas cicatrices vuelven a latir, si el pasado vuelve a brotar en otro cuerpo. No me importaría vivir partida en dos, pero no quisiera vivir en el pasado.
Quiero esas conversaciones en silencio, verte sin mirar, amanecer en vos, llenar ese espacio que tanto dolor me produce, reflejarme en alguien, perderme todo el tiempo en tu piel. Sin mentiras, sin lastimarnos, hasta donde podamos.
No hay “te quiero” suficientes para vos, para tus ojos, para tus palabras, para tu primavera. Es cuestión de encenderse, de arder para iluminar las tinieblas de nuestras mentes.
Quiero hacerte el amor durmiendo, vivir apasionadamente con vos hasta que el camino se bifurque. Total después la carne toma el control de todo.
Te pido fidelidad, pero hacia nosotros mismos. Decir lo que quiere cada uno, sentir, solucionar los enigmas de la piel.
¿Cuándo vamos a ver el amanecer? Remendemos juntos un día. Hagámoslo lindo, actuemos, dejémonos llevar, como cuando oí tu voz... y llegaste.
Te espero, con la mente inquieta pero llena de paciencia. Quisiera confiar en vos, creer que no sos un personaje inventado, no encontrarte explicación alguna. Que seas, por decirlo de alguna manera, simplemente un milagro. Creo que dejaría de sentirme miserable, la tristeza se escurriría por mis dedos, cruzaría la puerta y me diría adiós, o hasta pronto. Que arrimarme a vos sea como acercarme al fuego, que me serenes con cada abrazo, que soples mi corazón y que no lo dejes morir.
((Escuchando The Strokes - What ever happened)




































