jueves, enero 18, 2007

Magia.


Y el día tan tranquilo se me escapa de las manos, como por arte de magia, como si todas estas horas no hubieran existido jamás. Yo… yo, yo y mierda de yo, que miro la ventana como una mosca encerrada, queriendo traspasar el vidrio. Sí, yo puedo, y la mosca no. Yo puedo abrir la ventana y tirarme y salir, muerta pero afuera. O puedo bajar las escaleras, abrir la puerta del departamento, bajar más escaleras (mis ojos se entrecierran, todavía hay un poco de claridad) y llegar a la puerta. Esa grande de vidrio y pesada. Pero le tengo miedo. Así que vuelvo corriendo y sigo mirando por la ventana. Pero no, me acuerdo de que no tengo cigarrillos, y ahí sí me animo a salir a comprar, pero no, tampoco, no fumará, querida, ¿quién se cree que es para salir por lo que le conviene? No, no, y no, así no son las cosas, ermitaña del segundo piso, fantasma computacional, flor marchita de plástico y medio podrida.

(Foto sacada por Rodrigo, cosa iluminada = yo)

miércoles, enero 10, 2007

Yo no.


Una vez más me desarmo en lágrimas. Me doy lástima, me quiero morir, me tiro del pelo, me araño, me aprieto, me lamento. Y no sé qué hacer.

Lo único que quiero hacer es estar en otro lado como sea.

Él me dejó sola una vez más. No me tuvo en cuenta, me desplazó. Me siento muy mal, quiero escribir y sale esto, una y otra vez esta mierda que me carcome la cabeza, la vida, el cuerpo, las ganas.

No tengo espíritu festivo, presiento que mi navidad va a ser más infeliz que la del año anterior, lo que significa que yo voy en picada.

Me doy asco, lástima, bronca, y si fuera otra persona, y no estuviese apegada a mí misma por estos 20 años que cargo conmigo me liquidaría sin contemplaciones. Si yo fuera otra persona le dispararía.

Belu.

viernes, diciembre 29, 2006

Confusión.


A veces lo siento como un desconocido, como si no conociera lo que me hace sentir, como si 3+6 fueran 10, como si la ciudad no se estuviera cayendo a pedazos.

Todo, absolutamente todo turbio cuando estoy sobria. Llamáme, buscáme, sacáme de este mar salado e incoherente que me quiere arrastrar.

Besá este caracol que tengo entre las piernas, conjeturas pobres de una mente brillante, con los ojos brillantes a punto de llorar. Me descajeta el movimiento insulso de esos pelos rubios que se mueven al compás de un tango tan ebrio como yo. Papá, mamá, la redención está en la cuna, desde antes de nacer, desde antes del semáforo escandinavo y drogadicto que me hiere y me tuerce como se tuerce la lana de la oveja descarriada. La morocha del barrio, la que camina pisando huevos, duros, podridos, feos.

¿Qué soy? Un pedazo de carne con ánima, viendo bajar a los demás, con mi sensación en el estómago, confuso. El doblaje, la picazón en la pera, no aguanto. La mochila tan pesada, vos te quedás adentro. Vos, ahí, refugiado en mi inconsciente, en mi piel, en mi garganta que eructa cerveza, mezclada con dolor y con jeans fantásticos. Cronopio, cronopio, lleváme ahí, a la ventana pacifista, a la cama transparente.

Y mi prosa perdida en el vientre, y desechada en un inodoro cualquiera. Así como eliminé la vida de mi trascendencia infeliz.

Belu.

martes, diciembre 26, 2006

Andate.


Llegó el punto de la noche

en que la música me da melancolía

y siento traspasar la tristeza

hacia mí misma,

hacia vos,

no sé. La verdad es que no sé.

Pero ¿por qué no me encontrás?

Pienso que capaz

yo no quiero que me encuentres.

Quiero ser agua,

así de escurridiza.

Por eso no tengo celular.

Es hora de la música triste,

es momento de programarla.

Me transporto a una mañana

en el Abasto,

acompañada

de Luca Prodan

más vivo que nunca.

Y me dice que no tenga miedo,

y me mira y me traspasa

aunque tenga esos

lentes

para la gente que le da asco.

No quiero ir más a la escuela

instituciones malas,

no concuerdan.

Ya no quiero pudrirme,

porque la música me lleva.

Y hay algo que me reclama,

en el fondo del alma,

la abstracción de siempre.

No hay besos hoy,

hubo unos que se extinguieron

y se cansaron de subir

escaleras rotas.

Viene el tren, y yo qué sé qué está

haciendo ese ser que pensaba

y se aburría como yo,

pero me alejo y me alejo del suelo

como Luca, y como Lucas,

los dos escucharon el tren

y yo lo oigo venir

y me aterro.

Escalofríos.

Soledades.

Auxilio necesito vida,

bailar, mar, ojos amables…

Yo doy más

oportunidades,

me doy lástima.

¿Qué tengo de malo?

Sueño.

Es que a veces pienso que esto

no terminó.

Porque no quiero.

Tan difícil es conseguir lo que

nos hace bien.

Me lo cuentan Las Pelotas,

mientras limo con la sal mezclada

con agua, que provoca olas

en mí.

Ya no me mirás más y duele.

Belu.

jueves, noviembre 23, 2006


Añoranza del mar y sus formas pez sin nadar

Desgarrado.

Quietud de la noche en mi sexo

y el olor de la luna rancia sobre mí,

taza enferma sin colores

útero deprimido,

labios ácidos sin lengua

que no lamerá jamás los campos abiertos.

En mi memoria campos de concentración

alguna guerra y otro cuerpo,

alguien que no soy yo pero que se me parece demasiado,

eras vos ahí parado, y me invitabas a dormir, sin respirar.

Navaja en la tráquea,

tu voz y el cuchillazo en la frente, despertar

¿Dónde?

¿Qué encuentro sobre mí?

Tu cuerpo liquidado por el tiempo

¿Cuándo?

Hacéme dormir

en el seno que se esconde en mi espalda sin nacer.

Alimentáte con mis jugos,

son amargos porque sufren de vacío.

Y el viento es algo que no conocés cómo llora

de amor mi garganta.

Es el cielo poblado de plumas

lo que roza nuestros cuerpos inertes,

mi vientre dolorido tu lunar alarido en mi mente,

sólo necesito la certeza de poder ser

dolor en vos

dolor en mí.

El agua también cae dolorida.

Me desintegro en sus fauces

me rompo.

Falaz escombro de mi vida

falaz caída de vos en mis dientes.

Sonido hueco en mi alma

que sueña algo inconcluso,

muerta como un sapo

o el sol o la vida, ¿la vida qué es?

El camión sos vos, vos me aplastaste,

¿y la angustia cómo se llama?

Qué digo si lo que miro es mi llanto

mi sola nota desgarrando el silencio.

Las piedras entorpeciendo mi camino,

y todas las locuras del mundo contenidas en dos míseros pezones.

Presiona el agua sobre mis pulmones

desborda mi pleura de canciones heridas,

quiero renacer para asesinarte,

porque las heridas son profundas, y mi odio lo es aún más.

Quiero un papel para bordarte con suero otro traje

pero mi linaje de niñas puras ya se ha perdido.



Victoria y Belu.




(He vuelto, este fin de semana voy a visitar a absolutamente todos, no crean que me olvido de ustedes. Anduve colgadísima, muy muy muy muy)


domingo, octubre 22, 2006

Soltaron a una jauría de perros llenos de ira por la marginación y la poca gratitud del mundo atrás de una esperanza que viajaba adentro de un globo que volaba y flotaba bajo. Así es mi situación.

Mis ojos ya ven los pájaros como cuervos y buitres, me cuesta escuchar el sonido que hace el mundo. Y ahora distingo cada cosa, grillos, pájaros, el viento cuando choca mi cuerpo, perros, sapos, un avión que quiebra el celeste del cielo, moscas, y tengo miedo de que me piquen abejas o avispas. Hay un pájaro que hace un sonido rarísimo.

Muy tranquilo, un bichito minúsculo se apoya en mi hoja, y siento que los invado. Más allá hay un chancho que me mira. Y el pájaro de ruido raro me pregunta con su voz estruendosas mil cosas a las cuales no sé responder.

La mosca se anima y se me para en la cara, y a mí me da miedo, ¿a quién no sobresalta el ruido de una mosca? Y le pego por inercia, a modo de defensa, pero no la mato. La pierdo medio desmayada en el pasto que me debe detestar porque estoy sentada muy cómoda arriba de él.

Ahora hay dos chanchos, y tengo un grillo en particular mucho más cerca que antes, los perros ladran muy fuerte, y la mosquita en mi rodilla… La soplo y no se quiere desprender de mí… Un pájaro se me sienta cerca, y me pasa por alrededor una mariposa, o una polilla.

Me siento bastante tranquila, bastante liviana como para presentarme en sociedad. Me voy a caminar.

15/10/06

Día de la madre en General Rodríguez.

sábado, octubre 14, 2006

Mi Karma Tiene Forma De Estrella.


Ojalá hubieses visto
Cómo las sábanas tendidas
Jugaban conmigo allá afuera.
No sé qué fue lo que pasó.
Algo se aclaró alrededor
Y de golpe todo era armonía,
Entre ellas y yo,
Entre el universo y yo.
Y vos perdido por ahí,
Con el cuchillo incrustado en la cara,
Afeando toda la escena.
¿Dónde estabas?
¿Dónde estuviste todo este tiempo?
Maldito atrás de hojas de colores remotos,
Así estás, en una tonalidad
Pintoresca
Totalmente desprovista de algo,
Para sentir, o aunque sea para morir.
Devolveme toda esa energía
Que te di.
Es asombro ahora lo que siento,
Quiero arrancarme esta piel
E irme, mudarme,
Quejas quejas quejas
Sólo eso alrededor.
Me diste la libertad
De poder matar y matarme
De a poco…
Me prendiste fuego.
¿Y qué querés que haga,
si estoy sola con
mis emociones?
No puedo detener
Esta tormenta
Que viene,
Anunciándose con truenos
Que parecen gritos
Encerrados en mi cabeza.
Me siento débil, vítrea,
Caótica, sin poder parar de moverme.
Un abrazo necesitaba nada más.
Y a cambio de tanto
Me diste un final
Parecido a la muerte.
¿Para qué te dejé
Espiar en mi interior?
Ahora me duele esa grieta.
Y lo peor de todo
Es que yo te creé.
Yo te inventé,
Moldeé tu alma
Como quise.
Eras ideal para mí.
Pero me equivoqué,
Imperfección de mi alma,
De mis dedos, de mi boca.
Ya no te voy a buscar más,
Hay algo que arde
Y no sé si es amor.

Belu.

viernes, octubre 06, 2006

Desdoblada.


Soy la luna. No estoy loca. No. Yo soy la luna. Yo me llevo las ánimas noctámbulas, yo soy el capricho más enorme en este Universo, yo, la luna.
Penetro en todas las ventanas, cuando quiero y como quiero, soy la madre de esas criaturas sangrantes que claman por sus sueños. Vigilo a los que me detestan, simplemente por estar sola y triste acá arriba. Fallecí hace mucho tiempo, ya me quiero ir… es difícil vivir irradiando luz todo el tiempo, quiero dormir, y cuando sale el sol no puedo, porque me molesta la luz. Me duelen los ojos, quiero ver mi reflejo y justo, ahora, por acá no hay océano. Estoy y no estoy, aparezco y desaparezco, las horas transcurren demasiado lentas para mí… Siempre el mismo ritual que me lleva a ensanchar el cuchillo en la mano del hombre que, desesperado, busca consuelo en mí y muchas veces no puedo dárselo. Me pregunté mil veces qué habrá en esas mentes retorcidas que se me acercan tanto. ¿Cómo serán esos espíritus?
Ella es la soledad. Ella también, está, incondicionalmente, rondando por ahí. Ella sueña sueños lentos y densos, ella acecha en esos días largos y grises. Ella es mi compañera en las noches, y en la de muchos. Es la más distante de todas, la más descarriada, se despoja fácilmente de todo. Cruza mundos enteros buscando sus víctimas. Ella deja marcas.
Y las dos nos movemos al unísono en una misma mente, y la ayudamos a viajar más allá, y baila y se cae, y espera que algo la despierte, o la mande a dormir.
La otra es la lluvia, la que baña el jardín que todos buscamos, la que moja todas las ventanas, la que se esconde del sol, como yo… Es la que se acerca tanto que llega a dejar su rastro en la piel.
Yo sé que todo esto no es un sueño, pero después no hay nada más y la música la estoy escuchando hoy, y yo en silencio desdoblándome.
Para mí no es primavera, en mí el paisaje se suicida dejando ese gusto a vacío visual que produce la ausencia de fulgores mortecinos. Es inútil indagar en el tiempo que me queda, ese es uno de los claros defectos del ser humano, tratar de entender el tiempo.
Y ahora me voy a seguir con mis encantamientos, en un rato tengo que salir a iluminar vidas e ideas. Soy la luna. Sí, la mismísima luna.

Belu.

(No, no y no. No aguanto. Extraño que ustedes me lean así, esto que soy, que tal vez dice más que todo lo otro, o no, o no sé, quién sabe)


lunes, octubre 02, 2006

Me tomo 5 minutos me tomo un té!


Situación:
Casa de Belu. Madrugada. Madre y padre durmiendo.
Rulo y Belu arriba fumando y charlando en la terraza. Después, limes, y después se acordaron de poner música.
En un momento de la velada Rulo dice:
Rulo: -¿Nos hacemos un té Vick?
Belú: -Dale, nunca tomé té Vick re loca.
(Plop!)

Primero, re loca estás todo el tiempo Belu, pero bueh, malditos modismos que hasta a mí se me pegan. Segundo, ni se imaginan mi tono de emoción, como si me estuviera proponiendo tomar un fernet con coca cola, o un malbec! Jajaja, yo me adapto a cualquier cosa.
Ah! El té vick fue acompañado de tafirol y no me acuerdo qué otra pastillita más. Nada del otro mundo, no soy muy fan de los químicos.

(Escuchando Calavera Deforme - Catupecu Machu)

sábado, septiembre 30, 2006


Esta es la continuación del soliloquio mental que nos transmitió Nirvana para que le digamos a Rulo, ella es muy sabia por cierto, y con un tinte de época pasada... recuerden su edad, tendría como 70 años si hacemos esa mierda mentirosa de multiplicar por 7 y toda esa huevada...

Belu y Flor: -Quedáte quietito pibe, te tengo calado. Si te movés te hinco el diente... No te hagas el dolobu, yo estoy observándote todo el tiempo, I'm watching you, y sé lo que hiciste el verano pasado... no te hagas el otro, pibito...
Mi dueña intentó taparme para que no te vea, y mirá, salgo para espiarte...

(Escuchando Agua Podrida - El Soldado y Los Redondos)

miércoles, septiembre 27, 2006

Caricias.


Linda terapia la mía.
Para que mi perra se quede dormida le hago caricias...
Situación:
Flor, Rulo, Nirvana y yo en mi casa, Flor y yo tiradas en la cama, Nirvana en el medio acostada como una diva vigilando a Rulo y gruñiendo ocasionalmente, yo, remil colgada, acariciándola.
Cuando me despiertan de mi trance, escupo lo siguiente:
Belú: -Le estoy acariciando las tetitas a Nirvana, para que se quede dormida...
Mi perra tiene 10 años y es vírgen, esas caricias deben ser lo mejor que le pasó en su vida pobrecita.

lunes, septiembre 25, 2006

Eh Nirvanaaaaaaaa, te re ortivaste.


Mi perra Nirvana es una ortiva. Está muy loca y todo, pero sin embargo es bastante malhumorada.
Un día, odió a Rulo. Estuvo toooooooooooooooda la noche observándolo y en un par de ocasiones intentó morderlo (es válido aclarar que a la pobre le quedan un par de dientes nada más)
Iba pasando la noche y Flor y yo cada vez estábamos más cerca del mundo onírico que de Rulo, que pobre no sabía qué hacer. Entonces, para no dormirnos, y para aprovechar el estado herboreo que nos produce la maconha, decidimos ponerle voz a los pensamientos de Nirvana, que, por supuesto, lo relojeaba a Rulo. Además aprovechamos el caso de que Nirvana sea BI DENTE, jajajajajaja, y vidente también, porque el primer pensamiento que nos transmitió en forma telepática fue este:

Rulo: -Nirvana me miró y me dijo: Si te movés, sos boleta.

Continuará...

viernes, septiembre 22, 2006

El famoso diente de leche.


Estábamos Flor, Rulo y yo cada uno en cualquier cosa pensando quién sabe qué, luego del ritual en la terraza, cuando Flor, irrumpiendo el silencio, proclama:
Flor : -Tengo miedo de tragarme el diente de leche y no darme cuenta...
Belu y Rulo: -(Plop!)

(Escuchando Cotton Fields - Creedence)

Ayyyyyyyy, me parece que me olvidé de decir que Flor no es una niña y mucho menos inocente, jajajajajaj, va para los 20 años y sí: TIENE UN DIENTE DE LECHE, ese es el que cuida con tanta devoción.

miércoles, septiembre 20, 2006

Panadera.


Me encontraba con Rulo luego de haber disfrutado de nuestra hierba predilecta cuando se me dio por ir a lavarme los dientes.
Me quedé parada frente al espejo divagando y cuando subí, le comenté lo siguiente a Rulo:

Belú: -Yo abajo en el baño llegué a la conclusión de que si fuese panadera, tendría franco los lunes...
Rulo: - (Plop!)

Es el día de hoy que no sé cuál fue el pensamiento que desencadenó semejante conclusión.
No, yo no vivo colgada de una liana señoras y señores.

lunes, septiembre 18, 2006

Descubrimiento. (Me hubieran avisado antes)


Una no puede ser escritora y coherente todo el tiempo

Belú: -¿Pero no tiraste desodorante por ahí?
Rulo: -Sí, tiré... ¿pero vos pensás que el desodorante lo tapa?
Belú: -Sí, lo tapa.
Rulo: -Yo creía lo mismo...
Belú: -¿El desodorante no lo tapa?
Rulo: -No, no lo tapa...
Belú: -¡Uh! ¡Me cagaste la vida boludo!

Me aburrió la sofisticación literaria de mi blog. Alternaré algunos sucesos de mi vida, aunque no sean la gran cosa. Siempre hay que estar en el momento para saborearlo bien, pero bueno... a lo mejor alguno puede llegar a entender algo.
Salud!

(Escuchando Daydream - The Smashing Pumpkins)

martes, septiembre 12, 2006


He visto tantas cosas en este mundo.
Demasiadas cosas.
Tan diferentes unas de otras...
Vi cosas imposibles de hacer,
Miradas llenas de pasión,
El tiempo disuelto en melancolía.
Sé varias cosas.
Como que el sol no siempre seca,
Como que la luna también se hace llamar pena.
Las espinas no desgarran la piel, el amor sí.
Aprendí que la poesía no solamente está compuesta de palabras.
Amo el río y amo el mar,
Pero más amo el mar porque acoge al río.
Conozco mi destino como a la palma de mi mano,
Sé que tengo alas,
Sé que sueño y soy eterna.

Pero no sé por qué mis sueños no son tibios.
No sé por qué te idealizo,
Por qué me entrego a tu presencia.
No sé por qué sufro, ¡si no pierdo!

Pretendo el mundo, el mundo entero,
Pero no sé si lo merezco.
Es más, no sé si amo este mundo,
No sé si lo divido.
Me gusta más escribir que hablar,
Me gusta el dolor que produce la ternura.

No me gusta la disciplina,
No me gusta el romanticismo barato y cursi.
Me irrita el silencio acompañado de aburrimiento,
Me gusta romperlo con palabras y ruidos.
Romperlo con el ruido que produce un pestañeo.
Me encanta que la gente no me conozca,
Me gusta que no puedan ni juzgar ni encasillar mis palabras.
Escapo, sí, ¿quién no lo hace?
¿Quién no escapa después de confiar?
¿Quién no recuerda el silencio no pronunciado?
Estoy cansada... ¡y es tan triste! ¡porque soy tan joven!
Me siento amarrada, cercada,
No puedo hacer otra cosa que refugiarme
(cada vez más tiempo)
en mi soledad.

De nada sirve contar mis heridas,
Se mueven en mi cuerpo como luces centelleantes,
Como si yo no supiese que están,
Como si yo no supiese que necesitan ser desinfectadas...
Son tan hermosas, del color del vino,
También son tan crueles...
Ellas son las que impiden continuar
Los amores que se dicen eternos.

Estoy desesperada. Sin culpas,
Pero desesperada.
¿Qué es lo que me hace la lluvia?
¿Por qué pertenezco a la noche?
No me canso, siempre florezco,
Marchitándome cada vez más.
Soy una paradoja,
¡Grito igual cuando no gozo!
Por frustración.
Un grito, tan agrio,
Tan desgarrador,
Es impensable confundirlo con placer.

Para vos,
que querés conocerme,
¿esto no te basta?
Te digo más,
Pero cuando estemos en las nubes,
Cuando veas mi verdadera poesía,
Cuando saltemos por los aires.
Porque mientras tanto,
No hablo, no digo,
Solamente quiero estar...
Ahí,
Tocándote.
Y si salvás mi vida,
¿qué puedo decirte si salvás mi vida?
Compartí mi libertad,
Aceptá que esto es incurable.
Hacéme el amor cuando me veas triste,
Antes de que me quiebre.
Acariciáme hasta que me duela.
No me hables de placer infinito,
Prefiero muchos, y diferentes.
Escribí sobre mi piel,
Que la tinta sea saliva,
Y la pluma,
Simplemente sea tu boca.

No sé quién soy,
No sé qué tengo,
Pero puedo decirte lo que haría,
Si te alcanza.
Si te alcanza,
Te besaría, te besaría en la oscuridad,
En una oscuridad total.
Te daría mi cuerpo, mi alma,
En el final de una película,
En el final de una canción.
Hasta que todo arda,
Hasta que ambos ardamos.
No es tan fácil como prender la luz,
Pero cómo no saborear el intento.
Belu.
(Cursi, muy cursi... yo no soy de escribir en versos, jamás. Bueno, otra vez una foto de un dibujante excelente con mi cara, modificada por Ro (L) )

lunes, septiembre 04, 2006

Adán y Yo.


(Foto by mi amor Ro, nótense nuestras caras ;) )

Quién sabe si esto no es una leyenda. Es mi vida, pero como veo todo de afuera... pienso que alguna vez me contaron este cuentito, y bueno, lo recordé.
Todo empezó con ese árbol, ese árbol maravillosamente inmenso que veía desde mi ventana, corriendo la cortina. Ahí lo vi por primera vez. Parado en la puerta de mi casa mirando fijamente el árbol. Y yo al principio me preguntaba, ¿qué le verá a ese árbol viejo e insulso?
Pasaron los días y Adán seguía viniendo a visitar al árbol. Y a mí nadie me visitaba. Nunca. Un día salí a sacar la basura y me di cuenta de que estaba loco. Hablaba con el árbol, y me llamó la atención, porque a mí nadie me hablaba. Yo estaba echando más raíces que ese árbol encerrada en mi casa. Y el majestuoso vejestorio hasta recibía visitas. Me indigné, y al dejar la basura en el cesto lo encaré. -¿Qué hacés con mi árbol?- le dije de mal modo. En realidad no me interesaba ni un poco ese árbol, era para darle énfasis a mi oración. Cuando Adán giró para mirarme, juro que me sentí en una fábula. Nunca había visto ojos tan negros. Hasta tenían un tono rojizo. Su mirada desprendía transparencia, tuve que escapar de esos ojos, sentí que estaba desnuda delante suyo, hasta tuve que mirarme para acreditar que llevaba la ropa puesta.
Adán hizo un ademán para que tome su mano. Es el día de hoy que no sé por qué la tomé. Me ayudó a trepar.
Ya estando los dos sentados en una inmensa rama comenzamos a charlar. Las estrellas empezaron a aparecer, diminutas, titilantes. Adán lloraba, y yo lo miraba impaciente, expectante. Al rato lloré yo, y era su turno de mirarme con curiosidad. Pero no lo hizo... Se acercó a mí y sopló mis ojos, mis lágrimas pesadas. Todos sus movimientos eran como de ensueño.
Después de eso todo fue un deja-vú para mí. Uno que se repite y se repite todo el tiempo, hasta convertirse en un recuerdo más que cercano.
Creí que esa noche no iba a tener fin. La creí eterna. Nos creí eternos.
Refrescó. Le ofrecí entrar a mi casa, para seguir con la charla.
Tomamos mucho café, y mucho tiempo nos miramos. Parecíamos dos personas normales conociéndonos…
Alrededor de las 2 AM empezó a llover. Parecía que el cielo iba a venirse abajo. Cada gota de lluvia parecía tan grande como una de mis lágrimas, como una estrella.
Un relámpago iluminó la oscuridad de mi cocina, y al segundo, cuando se avisó el trueno, nos besamos. Fue un beso enfermizo, desesperado, como si ambos quisiéramos absorber la esencia del otro, como si acumulando también eso llegásemos a ser dos personas, y no medio locos. Sus uñas se clavaban en mi espalda, mis manos presionaban su cabeza como si quisieran aplanársela y sin embargo bocas adentro el beso fue tierno.
Recuerdo que Adán sonreía, y de vez en cuando corría la cortina y miraba el árbol.
Le pedí, casi le rogué que pasara la noche conmigo. Ya no quería estar sola, y además la lluvia caía pesada como rocas, y muy abundante, como si quisiese formar otro océano más.
Subimos a mi habitación. Adán quería ducharse. Mientras él se bañaba yo me acosté, desnuda, pero tapada hasta la nariz. Cuando salió del baño advertí que estaba nuevamente vestido. Me sentí tan estúpida... yo creía que la gente se desnudaba y se metía en la cama. Se acostó a mi lado, sin advertir mi desnudez.
A los 10 minutos una de sus manos rozó mi seno izquierdo, y este se puso rígido al instante. Adán abrió inmensamente los ojos. Se precipitó sobre mí, susurrando agitadamente en mi oído. No entendía lo que decía, sus manos, sus caricias, tenían toda mi atención.
Empecé a gemir, y él alarmado preguntó qué me pasaba. No pude evitar reír ante su susto. Si yo creía no saber nada acerca del placer carnal, Adán no habría escuchando esa palabra en su vida.
Lentamente fui desvistiéndolo, sintiendo cómo su cuerpo temblaba contra el mío. Sus ojos me traspasaban, congelando mi mirada e incendiando todo mi ser. Sus manos estaban frías, y junto con el calor de mi cuerpo producían esos escalofríos tan placenteros que yo no había experimentado jamás. Hicimos el amor, ambos por primera vez. Él a sus 33 años y yo a mis 27. Juntos encontramos ese primer orgasmo doloroso y único, entre espasmos, sonrisas y lágrimas.
Se quedó dormido en mi interior, susurrando que moría de gusto, dándole las gracias a ese árbol. Me desperté a las 5 AM y él seguía encima de mí. Toqué su espalda y estaba helado. Traté de moverlo, y parecía pesar una tonelada.
Cuando vi sus ojos negros abiertos de par en par grité. Me desmayé y luego de eso no recuerdo más nada. De a poco fui tejiendo esa noche, entre hojas, ramas, y sentimientos, como si fuese una fábula. Es más, quién sabe si no es una leyenda...

Belu.

jueves, agosto 24, 2006

Llegó.


-Qué cantidad de extraños en esta marea de sueños, ¿no crees? ¡Ah!, lo olvidaba, buenas tardes.
-Son demasiados para dos almas heridas, buenas tardes para vos también.
-¿Caminamos?
-Sí, caminemos un poco, nos vendría bien aire fresco, hace mucho tiempo que no me baño en sol.
-¿Has salido fuera? Está oscuro.
-¿Está oscuro? La ilusión del sol se posaba en mis ideas. Supongo que podemos dejar la luz para mañana. No siempre es imprescindible. Mientras tanto que la noche abra sus fauces y me
atrape.
-No voy a dejar que te consuma. Me sentiré celoso de ella si logra engullirte por completo.
-Es suficientemente grande para los dos, podemos explorarla y charlar sobre la vida…
-¡Ah!, la vida, qué eterno arte de ilusión; ¡Cuántos escenarios inconclusos!
-Tan eterno como nuestros espíritus, que conocen el arte en todas sus expresiones desde el principio de los tiempos.
-Y que con suavidad toman posesión de nuestros cuerpos mientras nuestro cerebro acorta la sinapsis a causa de la intromisión espectral.
-Algunos son intrusos indeseados, pero se instalan como quieren en nuestros músculos, en nuestras percepciones desatinadas, que quién sabe por dónde nos llevarán.
-De cualquier forma siento que algún día se completará la homeostasis, seremos uno, ellos y nosotros.
-Sería sumamente purificador que se completara, muchas veces me canso de luchar contra esa impersonal legión que arrebata sueños plateados.
-Me ocurre. ¿Quieres compartir un trago conmigo? Bebo rocío.
-Me encantaría. La sed se apodera de mi garganta fervientemente de vez en cuando, y lloro porque nada me alivia.
-A mí me apena que sepa tanto a vacío.
-A vacío y vejez aterradora.
-A llanto y dolor en el alma. Te propongo algo, seamos pájaros por un rato, quiero ser cuervo, ¿me acompañarías a buscar algo para alimentarme? Tengo deseos de sangre.
-A mí me gustaría ser murciélago, igualmente tengo alas y bebo sangre cada vez que tengo la oportunidad, no podría desaprovechar esta.
-Volemos juntos y rápido, pues esta tarde que es noche se está volviendo madrugada.
-Qué sensación tan placentera ésta de volar… indudablemente somos afortunados en un nido de ratas que se arrastran y no pueden despegarse dos centímetros del piso.
-Me duelen los brazos, perdón, las alas, posémonos en ese árbol, tal vez nos cobije mientras cesa un poco la lluvia.
-Necesito que la lluvia bañe esta piel distinta y me vendría bien descansar estas alas mágicas que me pasean por la irrealidad de lo cotidiano.
-Entonces no se diga más, bañemos nuestro dolor mientras esperamos que la tormenta arremeta en otra dirección.
-Es tan agradable ver los árboles majestuosos desde acá, me siento parte de vos y de todo el universo, parte de la vida, del alma superior que se aloja quién sabe dónde.
-Somos uno en este momento, la lluvia, el árbol, vos y yo. Siento dolor, ¿lo compartimos?
-Sí, es necesario un poco de dolor para hacernos visibles, para darnos cuenta de que somos reales.
-¡Pero si somos etéreos! Sólo nuestras almas se convirtieron en seres alados y están allá afuera posadas en algún árbol. Yo te tengo tomada de mi mano.
-Es más fuerte la energía que el cuerpo mismo, las almas toman el poder en situaciones límite como estas. ¿Qué podemos hacer? Seguir disfrutando de la brisa suave que despeina nuestra esencia bañando todo el lugar con nuestros pensamientos.
-Volvamos al sótano.
-Volvamos al encierro maravilloso.
-Te espero allí. Avísame cuando regreses, iré delante limpiando el cielo para que vueles majestuosa. Estoy aquí, dejo la ventana abierta para que pases y vuelvas a ser humana.
-Cantaré alguna canción de despedida en nombre de todos los seres alados que se esconden en algún lugar.
-Escucho tu voz transformada en chirridos colarse por debajo de la puerta, presiento que estás cerca ya, tomaré una siesta mientras espero, despiértame cuando estés a mi lado nuevamente.
-Ya soy otra vez esa persona triste que conociste hace algún tiempo, vuelvo a mi identidad imperdonable.
-¿Estás aquí?
-Estoy junto a vos. Buscáme en este encierro figurado.
-Ahí estás, ¿por qué en el rincón? Ya es de madrugada.
-Los rincones son seguros.
-¿Duraremos para ver el amanecer juntos?
-Yo creo que sí, y si nos sumimos en un sueño descarrilado, no te asustés, el amanecer nos sorprenderá igual, en otro plano astral, descifrando su luminosidad.
-Pero quiero que nuestros ojos cerrados sientan el calor del primer rayo de luz mientras en silencio y tomados de la mano penamos los dos siendo uno…
-Entonces abramos los ojos hacia esa mañana que se avecina destellando esperanzas.
-Espera… aún faltan un par de horas. ¿Qué hacemos mientras tanto?
-Juguemos un cadáver exquisito de ideas.
-¿Te parece? Prefiero explorar tu mente, perderme en tus ojos y que me guíes a un mundo que desconozco, que me invites a tu abismo.
-Abro mi mente para que invadas telarañas de sentimientos, mis ojos te ingieren y te depositan en mi mundo de estrellas.
-¡Uff! Intenso este, el octavo de los infiernos, pero no puedo escapar por tu boca, está sellada.
-Ya no entran más palabras articuladas, podré exhalar un poco de aire así te escapás en un soplido.
-¡Lo logré! Se avecina el amanecer, ¿te sientas a mi lado?
-Sí, necesito descansar las piernas, tomemos un trago de la última noche que se aleja diciendo adiós con vientos milagrosos.
-Qué refrescante se siente, inundó mi corazón con su negrura y al mismo tiempo masticó mis ansias de vivir, pero dejó huellas…
-Huellas tan profundas como un pozo ciego, que se abre sin que nadie pueda premeditar la caída al cielo nuevamente.
-Shhh, aquí está, disfrutémoslo. Siento tus manos entrelazarse junto a las mías.
-Que el silencio nos acune en este paisaje doliente.

*Belu y Rulo*

 

martes, agosto 22, 2006

Soy.



Soy Belén. Soy un final. Soy la fecha y la hora de mi nacimiento. Soy un lugar específico, soy una circunstancia. Soy mortal. Soy tiempo que transcurre. Soy la importancia de ser. Soy lo mismo que todos los demás, soy una vuelta de la vida, del destino. Soy una llama que se extingue de a poco, soy tierra, soy una figura más. Soy humo de marihuana. Soy la música que escucho, el cine que veo, la literatura que leo, la escritura que escribo. Soy loca. Soy oscura. Soy sola. Soy peleadora. Soy de hablar mucho. Soy triste, soy toda mi vida. Soy la mañana que no quiere madrugar, la ironía, soy la basura en que me convirtió este imperio, esta dictadura capitalista disfrazada de democracia, como me gusta decirle a mí. Soy mi dios y mi diablo. Soy las ganas de destruir la humanidad. Soy imperfecta. Soy parte de la naturaleza.

*Belu*

martes, agosto 15, 2006

Delirio I


 Ahuyentá los pájaros. Sacálos de mí, ya, ahora, en este instante. No aguanto ni el aleteo ni las voces confundidas y disfrazadas como súplicas. Necesito salir al jardín y sentarme en un banco, sin que el batir de esas alas sucias se crucen en mi camino. Me perturba su luz, porque mi oscuridad está instalada, cómodamente, en cada uno de mis huesos.
Escucháme, sentíme, acompañáme, ya no quiero esta soledad compartida. Ya no quiero dispersar mi locura en cualquier cosa… pienso que tan sólo depositarla en vos sería más que productivo… Mostráme en tus ojos algún indicio que me diga que existo en este mundo y que no vengo de otro planeta. Así todo sería mucho más fácil, y lo sabés. Ambos lo sabemos. Decíme qué perdés con intentarlo. Yo ya no sé, sos mi última apuesta sobre la tierra, no tengo fuerzas, últimamente estoy demasiado fácil como para mandarte a volar con esos pájaros, pero hay algo que me retiene, que es más fuerte que mi mal humor frente a todo lo que me rodea, y creo que eso sos vos. Siento que te necesito y me desarmo pensando en que tal vez nunca logremos la unión que nos corresponde. Sólo me queda decirte, cantarte, escribirte, demostrarte, como vos quieras, que me hacés visible. Que me das más luz que esos pájaros. Jamás me gustaron los premios consuelo.

       *Belu y Rulo*