lunes, septiembre 04, 2006

Adán y Yo.


(Foto by mi amor Ro, nótense nuestras caras ;) )

Quién sabe si esto no es una leyenda. Es mi vida, pero como veo todo de afuera... pienso que alguna vez me contaron este cuentito, y bueno, lo recordé.
Todo empezó con ese árbol, ese árbol maravillosamente inmenso que veía desde mi ventana, corriendo la cortina. Ahí lo vi por primera vez. Parado en la puerta de mi casa mirando fijamente el árbol. Y yo al principio me preguntaba, ¿qué le verá a ese árbol viejo e insulso?
Pasaron los días y Adán seguía viniendo a visitar al árbol. Y a mí nadie me visitaba. Nunca. Un día salí a sacar la basura y me di cuenta de que estaba loco. Hablaba con el árbol, y me llamó la atención, porque a mí nadie me hablaba. Yo estaba echando más raíces que ese árbol encerrada en mi casa. Y el majestuoso vejestorio hasta recibía visitas. Me indigné, y al dejar la basura en el cesto lo encaré. -¿Qué hacés con mi árbol?- le dije de mal modo. En realidad no me interesaba ni un poco ese árbol, era para darle énfasis a mi oración. Cuando Adán giró para mirarme, juro que me sentí en una fábula. Nunca había visto ojos tan negros. Hasta tenían un tono rojizo. Su mirada desprendía transparencia, tuve que escapar de esos ojos, sentí que estaba desnuda delante suyo, hasta tuve que mirarme para acreditar que llevaba la ropa puesta.
Adán hizo un ademán para que tome su mano. Es el día de hoy que no sé por qué la tomé. Me ayudó a trepar.
Ya estando los dos sentados en una inmensa rama comenzamos a charlar. Las estrellas empezaron a aparecer, diminutas, titilantes. Adán lloraba, y yo lo miraba impaciente, expectante. Al rato lloré yo, y era su turno de mirarme con curiosidad. Pero no lo hizo... Se acercó a mí y sopló mis ojos, mis lágrimas pesadas. Todos sus movimientos eran como de ensueño.
Después de eso todo fue un deja-vú para mí. Uno que se repite y se repite todo el tiempo, hasta convertirse en un recuerdo más que cercano.
Creí que esa noche no iba a tener fin. La creí eterna. Nos creí eternos.
Refrescó. Le ofrecí entrar a mi casa, para seguir con la charla.
Tomamos mucho café, y mucho tiempo nos miramos. Parecíamos dos personas normales conociéndonos…
Alrededor de las 2 AM empezó a llover. Parecía que el cielo iba a venirse abajo. Cada gota de lluvia parecía tan grande como una de mis lágrimas, como una estrella.
Un relámpago iluminó la oscuridad de mi cocina, y al segundo, cuando se avisó el trueno, nos besamos. Fue un beso enfermizo, desesperado, como si ambos quisiéramos absorber la esencia del otro, como si acumulando también eso llegásemos a ser dos personas, y no medio locos. Sus uñas se clavaban en mi espalda, mis manos presionaban su cabeza como si quisieran aplanársela y sin embargo bocas adentro el beso fue tierno.
Recuerdo que Adán sonreía, y de vez en cuando corría la cortina y miraba el árbol.
Le pedí, casi le rogué que pasara la noche conmigo. Ya no quería estar sola, y además la lluvia caía pesada como rocas, y muy abundante, como si quisiese formar otro océano más.
Subimos a mi habitación. Adán quería ducharse. Mientras él se bañaba yo me acosté, desnuda, pero tapada hasta la nariz. Cuando salió del baño advertí que estaba nuevamente vestido. Me sentí tan estúpida... yo creía que la gente se desnudaba y se metía en la cama. Se acostó a mi lado, sin advertir mi desnudez.
A los 10 minutos una de sus manos rozó mi seno izquierdo, y este se puso rígido al instante. Adán abrió inmensamente los ojos. Se precipitó sobre mí, susurrando agitadamente en mi oído. No entendía lo que decía, sus manos, sus caricias, tenían toda mi atención.
Empecé a gemir, y él alarmado preguntó qué me pasaba. No pude evitar reír ante su susto. Si yo creía no saber nada acerca del placer carnal, Adán no habría escuchando esa palabra en su vida.
Lentamente fui desvistiéndolo, sintiendo cómo su cuerpo temblaba contra el mío. Sus ojos me traspasaban, congelando mi mirada e incendiando todo mi ser. Sus manos estaban frías, y junto con el calor de mi cuerpo producían esos escalofríos tan placenteros que yo no había experimentado jamás. Hicimos el amor, ambos por primera vez. Él a sus 33 años y yo a mis 27. Juntos encontramos ese primer orgasmo doloroso y único, entre espasmos, sonrisas y lágrimas.
Se quedó dormido en mi interior, susurrando que moría de gusto, dándole las gracias a ese árbol. Me desperté a las 5 AM y él seguía encima de mí. Toqué su espalda y estaba helado. Traté de moverlo, y parecía pesar una tonelada.
Cuando vi sus ojos negros abiertos de par en par grité. Me desmayé y luego de eso no recuerdo más nada. De a poco fui tejiendo esa noche, entre hojas, ramas, y sentimientos, como si fuese una fábula. Es más, quién sabe si no es una leyenda...

Belu.

11 comentarios:

Thiago dijo...

Una leyenda hermosa... Definitivamente.

quantum dijo...

Leyenda, recuerdo, dejá-vu: todo formando un encuentro hermosamente terrible, rebosante de erotismo y misterio " de bocas adentro el beso fue tierno...": relato adentro, un gozoso escalofrío.
Besos, belú.

Uma -La rubia del Muelle- dijo...

Belù, es que los seres tan etèreos necesitan morir cuando posan su sed en la carne...no sè.
Un cuento atrapante, sumamente sugestivo, me quedo corta de palabras, porque al leer uno se mete muy adentro, muy dentro de uno y de las imàgenes que impactan contra el yo màs acomodado de adentro.
Impresionante.
Un abrazo lleno del placer de leerte.

JuanMa dijo...

Interesante la leyenda, y mas interesante la imagen, de donde sacas esas cosas vos? :)

He vuelto,
...y a la mierda todo!
JuanMa

Lula dijo...

Coincido con thiago...
Pero que buena foto!!

Besotes, preciosa!!

xlpcx dijo...

Muy buena la foto (y el cuento/fabula/leyenda) la malienterpreto, o en la foto ella es el sueño de el?

Princesa dijo...

Impresionante!
Sumamente atrapante en cada palabra.
Y todo comenzo por un árbol y una noche de lluvia.
Fantástico Belu.
Besos de buen finde :)

salem dijo...

Preciosa Belú.. linda.. muy linda..

¿La leyenda es tuya o es de alguna otra fuente..? Me gustaría seguir leyendo..

Edus dijo...

Todo puede pasar...leyenda, cuento, mito o realidad...lo que importa es la fuerza con que se viva y se recuerde...besos y buen fin de semana

AkashA DulcineA dijo...

Esos toques bíblicos hacen de la historia una imagen que se queda profunda en la mente... me ha encantado, sólo le faltó la serpiente tentadora, ¿o eras tú?

Diurnos Saludos.

Lorencia Bolis dijo...

Qué cuento más hermoso, muy dulce y triste...