martes, diciembre 01, 2009

BASURA BLANCA.



Es lo más incómodo del universo
tener una lata de cerveza
en la mano
y no saber dónde apoyarla.
Tener que dejarla en el piso
mugriento de este tren,
y ¡ay! pobrecita, ella tan fría
y el piso tan terrenal,
tan lleno de huellas,
de huellas de gente que pisotea
sin ninguna contemplación.
Y a mí me gustaría ir levitando,
me sentiría menos sola
si flotase.
Un poquito más elevada,
no pido más.
No quiero pedir nada más,
porque los que se conforman tienen.
Una paradoja terrible,
como que yo quiera tomar
y la cerveza no quiera ser tomada.
Mentira.
Ella sí quiere ser tomada,
y no es mentira que yo quiero tomarla.
Lo podría probar ahora,
uno, dos, ¡tres! Sorbo laaaargo...

Belú.

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